Biofeedback… ¿Bio..qué?

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Como sabe, cada vez que usted experimenta una emoción intensa, su cuerpo manifiesta una serie de cambios fisiológicos. Sí, su cuerpo habla… y mucho. El problema es que nosotros, generalmente, no estamos acostumbrados a escuchar lo que nos dice. Afortunadamente existen dispositivos que nos facilitan obtener esas señales que, posteriormente, podemos analizar para «descifrar» todo ese lenguaje de nuestro cuerpo.

Pongamos como ejemplo el miedo. Cuando usted lo experimenta, además de la típica cara de miedo, su corazón late apresuradamente y la presión sanguínea aumenta para asegurar una mayor velocidad en el reparto de oxígeno entre los músculos, dando lugar a taquicardias, hormigueos en brazos y piernas y un molesto zumbido en los oídos; las manos le sudan, la respiración se acelera considerablemente para aumentar el intercambio entre dióxido de carbono y oxígeno lo cual provoca esa molesta sensación de opresión en el pecho, las pupilas se dilatan y el liquido lacrimal disminuye para aumentar la percepción visual; la boca se le pone seca pues la saliva no es necesaria en ese momento; la musculatura se contrae en un intento de prepararse para la huida dando lugar a cierto temblor y calambres generales…

Estas son solo algunas de las manifestaciones de su cuerpo producidas por la estimulación del sistema nervioso simpático. Algo absolutamente fisiológico. Y si usted es un poco observador (seguro que lo es), habrá comprobado que muchos de estos cambios son visibles directamente.

Medir los cambios biológicos

Pero, ¿podemos medir de forma clara todos esos cambios?Pues claro que sí. Estos cambios son fácilmente medibles. ¿Acaso no le han tomado alguna vez el pulso o la tensión arterial? Seguro que sí. Pues lo mismo se puede medir la sudoración, la frecuencia respiratoria, etc, etc. Algo que se hace de forma casi rutinaria en medicina.

Y obtener estas medidas es algo especialmente importante, sobre todo si se hace en tiempo real, es decir, justo en el momento en que se expone a una situación concreta. ¿Por qué?… porque da la oportunidad de ser conscientes de lo que ocurre en nuestro cuerpo y poder así aprender a controlar la situación (cambiar nuestro pensamiento, nuestras emociones y nuestra conducta).

Pues esto, realizado de forma continuada durante un periodo de tiempo, es lo que se llama biofeedback, en castellano bioretroalimentación. Y lo hacemos con una serie de dispositivos (nada molestos y por supuesto que indoloros) acoplados a su cuerpo y que registran datos y los envía al ordenador para que sean procesados y mostrados. Todo ello en tiempo real.

De esta forma sabemos en todo momento si usted tiene taquicardia, si su nivel de estrés ha aumentado, si su presión arterial sube demasiado… y todo ello relacionándolo con la experiencia virtual que esté usted viviendo en ese preciso momento. Increible, ¿verdad?

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