El cerebro es como una orquesta

orquesta

Hasta ahora hemos visto la estructura general de la unidad funcional del sistema nervioso (la neurona) y cómo éstas se organizan para dar lugar a microcircuitos y circuitos más amplios. Pero, ¿cómo funciona el cerebro de un punto de vista global? ¿Se activa todo el cerebro de una vez? ¿solo se utiliza el 10% como dicen por ahí?

Para dar respuesta a estas preguntas (y otras muchas que no nos hemos hecho todavía) y poder entenderlo mejor vamos a utilizar la metáfora de una orquesta. Imagine que su cerebro es una orquesta.

Siguiendo esta metáfora podríamos decir que hasta ahora hemos visto los distintos materiales que forman los instrumentos de una orquesta, si están construidos en madera o metal, qué forma tienen, cuál es el material del que están construidas los instrumentos de cuerda o de viento, cómo funcionan cada una de las familias (cuerda, viento, percusión, etc).

Fragmento del programa Redes (Eduardo Punset) donde se utiliza la misma metáfora de la orquesta para explicar el funcionamiento cerebral.

Quedaría saber cómo están dispuestos estos instrumentos dentro de la orquesta y, lo más importante, cómo desarrollan su función en función de la sinfonía que van a tocar. Pero antes de eso hay que decir que cada instrumento puede participar en distintas partituras, siempre de forma rítmica y sincronizada con otros instrumentos. En el cerebro ocurre igual, las zonas del cerebro pueden participar en distintas funciones cerebrales, pero cuando lo hacen deben hacerlo de forma rítmica, y siempre sincronizada con otras zonas dentro de la «partitura» que se está interpretando.

Bien. Pero, ¿se activa todo el cerebro de una vez? En absoluto. Igual que nuestra orquesta, el cerebro no se activa todo de una vez. Si fuera así… ¿identificaría lo que se está tocando? No, verdad. Solo sería capaz de escuchar un ruido sin sentido y probablemente desagradable, carente de ritmo y sentido. No es útil.

Y usted dirá, ¡Ajá!… ¡solo se utiliza el 10% como dicen por ahí!… ¡Error! Imagina nuestra orquesta si solo tocaran el 10% de los instrumentos… absurdo, ¿verdad? Sería un gasto inútil de energía y de recursos para que solo tocasen unos pocos instrumentos. Pues en nuestro cerebro ocurre lo mismo, se utiliza el 100% del cerebro. ¡Sí, todo! Eso sí, no lo hace de forma simultánea y todo a la vez, como decía en el párrafo anterior, sino que se activan ciertas zonas dependiendo de la función que se esté realizando.

Y ahora, sería necesario echar un vistazo a los instrumentos como tales, qué posición ocupan en la orquesta y sobre todo qué notas y en qué momento deben ser tocadas para dar lugar a la sinfonía que escuchamos, es decir, la actividad sincronizada de las diversas zonas del cerebro involucradas en según qué funciones y que, en su conjunto, dan lugar a lo que somos, seres únicos y diferenciados que interaccionan de forma individual y colectiva al entorno que nos rodea. En otras palabras, intentar comprender la sinfonía.

Para ello, en la siguiente entrada veremos las zonas más importantes del cerebro, qué funciones realizan y, lo que es más importante, algunas de las partituras que interpretan para conseguir la maravillosa sinfonía que nuestro cerebro interpreta.

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