Vista y oido… van juntos

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En la entrada anterior hemos hablado de los tres sentidos que se usan en Realidad Virtual: Vista, oído y tacto (éste último en menor medida). Hemos hablado también de la percepción, y de cómo de compleja en la percepción visual. ¿Por qué? Porque la vista es el sentido primordial para todos nosotros, excepto en el caso que se tenga ceguera.

Pero, ¿en qué afecta esto a la percepción de la realidad?

Veamos. Imagina que estás en la playa con una persona ciega. Pero ciega de nacimiento, es decir, jamás en su vida ha podido ver cómo es una playa y el mar, tal y como tú los conoces. Y ahora imagina que comentas “que color más bonito tiene el día”, él irónicamente te diría que no lo sabe, pero si puede notar el calor sobre su piel, la suave brisa del mar sobre su cara, el rítmico sonido de las olas al romper en la orilla e incluso el sabor salado de las gotitas de mar que transporta la brisa. ¿Correcto?

Pues estoy seguro que ante esta respuesta o alguna otra similar lo mirarías y pensarías para ti en la enorme capacidad de percibir su mundo aún no pudiendo utilizar la vista. Una percepción en muchos aspectos superior a la tuya pues tú, básicamente, solo te has basado en la vista para tu apreciación mientras que él ha utilizado todos los sentidos excepto la vista. Su percepción ha sido más rica que la tuya, aunque ambos estéis en un mismo lugar, en una misma situación, en una misma realidad.

¿De acuerdo? Pues con este ejemplo puedo decirte varias cosas… Primero que aún estando ante la misma realidad, la playa, ambos tenéis vuestra propia construcción de la realidad. Segundo, que debes aprender a utilizar todos tus sentidos, solo así obtendrás el máximo de información y podrás discriminar o disfrutar de la forma más efectiva posible. Tercero, y quizás más importante, ambos tenéis razón.

El hecho de que la información visual sea la predominante no es una sorpresa, puesto que, como otros primates, somos animales “visuales” con más de la mitad de la corteza cerebral dedicada al procesamiento de la información visual. Pero también la información auditiva y táctil tienen una gran importancia.

¿Qué estimula más la imaginación, la vista o el oído? Si piensa que es la vista se equivoca.

Todos sabemos que la vista nos aporta, en condiciones normales, mucha información. Tanta que deja poco margen a la imaginación. Sin embargo, ¿qué ocurre con el oído? Que deja un mayor margen a la imaginación. Te pongo un ejemplo. Supongamos que te encuentras en el campo y hace una noche oscura, muy oscura. No hay estrellas, ni luna… No ves nada. De repente escuchas un ruido que no conoces. ¿Qué ocurre? Que tu imaginación se dispara y comienzas a sentir miedo, un miedo muchas veces irracional. Y es que el sonido tiene una gran capacidad para conectar con las emociones, sobre todo aquellas relacionadas con nuestra supervivencia como es el miedo.

Ahora nos surge otra pregunta, ¿hasta qué punto son complementarios vista y oído? Pues la respuesta estoy seguro que la sabe. Si no, ¿has probado alguna vez ver una película de terror con y sin sonido?… ¿a que si le quitas el sonido la película pierde todo “su encanto”?… Son los sonidos los que hacen a la película ser más terrorífica, la que desencadena la sensación de miedo. No cabe duda.

Bien. Pero, además de ser el sonido el gran responsable de desencadenar emociones, ocurre algo especialmente importante. Si recuerdas, en la entrada anterior decíamos que para percibir el mundo que le rodea, si nuestro cerebro encuentra información ambigua necesita información adicional. Ese es exactamente el papel del sonido.

Pero para que entiendas mejor lo que intento decirte te pondré un ejemplo. Supongamos que en una pantalla de ordenador ves dos esferas de igual color y tamaño, una desplazándose en diagonal desde la esquina superior izquierda a la esquina inferior derecha, y otra desplazándose también en diagonal desde la esquina superior derecha hacia la esquina inferior izquierda. Ambas con la misma velocidad, y cuyas trayectorias trazarán una “X” imaginaria en la pantalla, coincidiendo ambas, en un momento determinado, en el centro. No hay sonido alguno.

¿Qué te parece, las bolas se cruzan o rebotan? Sin duda dirás que se cruzan, y así es como lo interpreta nuestro cerebro. Pero, ¿qué pasa si en el momento en que coinciden en el centro escuchas un sonido metálico como de un choque? Pues rápidamente dirás que las bolas rebotan. El tamaño, color, velocidad y trayectorias de las bolas son exactamente iguales. Solo ha cambiado el sonido que has escuchado… suficiente para que tu cerebro haya cambiado su percepción. ¿Por qué ocurre esto? Muy sencillo, sin sonido el cerebro interpreta la escena de la forma más simple y coherente, la que le lleva a gastar menos energía, es decir, las bolas se cruzan. Al existir el sonido, su cerebro introduce un dato mas (el aportado por el sonido de las bolas al chocar), un dato crucial para simplificar la percepción y “decidir” que las bolas chocan. Impresionante, ¿verdad?

Para que entiendas mejor este ejemplo te incluyo, a continuación, un fragmento del programa Brain Games de National Geographic.

Cómo te estás dando cuenta, no es tan fácil. Pero volvamos a la “realidad” para hacerte la pregunta, ¿son las percepciones del mundo verdades “absolutas” que identifican una realidad determinada? La respuesta es no. No hay realidades objetivas salvo para nosotros los humanos y eso siempre que exista un “consenso” para decidir que sí. En este punto no deberíamos olvidar lo que decía Kant“ lo que conocemos es lo que percibimos”. Yo añadiría “y vivimos”, al fin y al cabo, todo lo que somos capaces de percibir en el mundo lo construye nuestro cerebro, y en esa “construcción” interviene no solo la percepción sino toda nuestra experiencia vital.

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